MÁS QUE UNA ENFERMEDAD

A primera vista no me ocurre nada. No tengo dolores, ni fiebre. Sólo me sucede que vivo minutos eternos de lamento, segundos imborrables de lágrimas, horas llenas de rabia. Preguntas sin respuesta. Deseos de huir, noches sin dormir, ganas de rendirme, sensación de suciedad, desesperación, esclavitudes mentales.

Es duro aceptar la realidad, ver que las cosas no son como espero, que todo mi mundo se derrumba en un instante y, en ese instante, me siento tan frío como una piedra. No es sencillo vivir así, vivir con lágrimas en los ojos, con miedos constantes, con gritos ahogados, con angustia. Eso no es vivir, pero siempre hallo consuelo pensando que la vida continúa, que puedo tener fe en mí y ser capaz de derretir ese bloque de hielo, aunque luego ni me queden fuerzas para intentarlo.

Todos hemos llorado, todos hemos sentido miedo, hemos reído de felicidad, nos hemos enamorado, hemos perdido ilusiones y hemos ganado batallas. También hemos experimentado el dolor por estar solo.

Supongo que estas primeras palabras lo resumen todo. ¿Quién no se ha sentido alguna vez así?, ¿quién no ha pasado por ello? Yo he atravesado por todas esas sensaciones en demasiada profundidad y creo que aún sigo atravesando.

Más allá de estas tristezas y penas, hay estados de ánimo que se prolongan y profundizan el descenso del tono del humor, ponen en riesgo la salud y hasta la vida de quien los padece.

Son miles los detalles que me han conducido a esta situación. Granito a granito se fue construyendo una montaña que, al final, pudo conmigo. A esa montaña le puso nombre y apellidos un especialista médico: depresión.

Incontables han sido las veces que he dicho: “Prefería cualquier otra enfermedad antes que ésta”.

Muchos son los especialistas médicos que señalan que esa frase permite valorar la magnitud del tormento de la persona deprimida.

La depresión afecta a personas de todos los colores, razas, posición económica y edad. No hay duda alguna, soy parte de esas personas, aunque parezca vivir en circunstancias relativamente ideales.

Esta es mi historia y quizás existan muchas iguales, pero sólo los que la vivimos, sabemos cómo se escribe, por mucho que consultes libros o páginas web.

La mía aquí te la escribiré.


miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad




Que todos los días sean Navidad. Un nacimiento a una nueva vida, en la que la plenitud sea la invitada de honor, y de la que hayan sido desterrados los malos recuerdos... y los sueños aparezcan en su justa medida.

¡¡Feliz Navidad!!

domingo, 7 de diciembre de 2008

B.S.O. de mi depresión(Parte I)

Como toda película va convenientemente acompañada de su Banda Sonora Original, mi depresión cuenta con su propia música.

Ya había hablado de que, durante mi ingreso, mi reproductor MP3 se transformó en mi fiel escudero, siempre al cuello, en la ardua tarea de luchar contra mi depresión.

No sólo cumplía la función para la que había sido creado, sino que era casi como mi psiquiatria permanente.

La música puede servir para fines terapéuticos, pues a veces provoca reacciones imposibles de conseguir con otros métodos.

Sí, no voy a negarlo. Puede llevarte al cielo y puede transportarte al más duro de los infiernos.

Sí, no voy a negarlo.
Puede iluminarte de esperanza y puede cubrirte de auténtica desperación.

Sí, no voy a negarlo. Me permitía aliviar mi castigada alma entre ríos de lágrimas. Luego, al final, podía descansar, relajarme por unos instantes.

Parte de la Banda Sonora Original de mi depresión está compuesta por:


- '74-'75 de The Connells.
- Abriendo caminos de Diego Torres y Juan Luis Guerra.
- All time love de Will Young.
- Angels de Robbie Williams (versión en español).
- Asignatura pendiente de Ricky Martin.
- Ask him to de Mark Owen.
- Baby, can I hold you? de Tracy Chapman.
- Basado en hechos reales de Nach Scratch.
- Beautiful soul de Jesse McCartney.
- Big city life de Mattafix.
- Bittersweet symphony de The Verve.
- Cachito de Maná.
- Calma y sangre fría de Luca Dirisio.
- Cambiando el mundo de Nach Scratch.
- Candle in the wind de Elton John.
- Color esperanza de Diego Torres.
- Come undone de Robbie Williams.
- Con solo una sonrisa de Melendi.
- Cosas de la vida de Eros Ramazzotti.
- Cotillas de Immaculate Fools.
- Cry me a river de Justin Timberlake.
- Child de Mark Owen.
- Devuélveme la vida de Antonio Orozco.
- Donde hay música de Eros Ramazzotti.
- Don't give up de Bono & Alicia Keys.
- Don't let the sun go down on me de George Michael & Elton John.
- Es mi soledad de Antonio Orozco.
- Everybody hurts de R.E.M.
- Feel de Robbie Williams.
- Forever love de Gary Barlow.
- Forever de John Stamos & The Beach Boys.
- Fragile de Rick Price.
- Freedom de George Michael.
- Get over it de de Eagles.
- Ghosts de Robbie Williams.
- Gracias por pensar en mí de Ricky Martín.
- Heal the world de Michael Jackson.
- Heaven knows de Rick Prices.
- Hold on de Jamie Walters.
- Home de Will Young.
- Hotel California de Eagles.
- I am what I am de Mark Owen.
- I can't believe it's over de New kids on the block.
- I can't make you love me de George Michael.
- I can't tell you why de Eagles.
- I only ask for God de Outlandish.
- I want you de Marky Mark & The Funky Bunch.
- I will come to you de Hanson.
- I'll be missing you de Puff Daddy.
- I'll be there de The Jackson Five.
- I'll still be loving you de New kids on the block.
- Imagine de John Lennon.
- In the city de Eagles.
- Jeremy de Pearl Jam.
- La chica de ayer de Nacha Pop.
- La princesa de mis sueños de OBK.
- Let it be de The Beatles.
- Lo que tú quieras soy de Antonio Orozco.
-
Longer de Dan Fogelberg.
- Lose yourself de Eminem
- Make me pure de Robbie Williams.
- Man on the moon de R.E.M.
- Misunderstood de Robbie Williams.
- Muero por tí de OBK.






miércoles, 1 de octubre de 2008

Un breve inciso: Para mi "coach"

Es a ti a quien he querido dedicar esta entrada... porque, como ya sabes, a veces la vida nos sorprende con profundas tristezas, con grandes pruebas y con terribles desilusiones...

Quiero que sepas que tu vida importa... porque eres un ser leal y comprensivo y que siempre está al lado de propios y extraños,… porque eres alguien que no espera que los demás sean ni mejores ni peores, sino tal y como son.


Por todo ello, le ruego a Dios:

Que esté siempre contigo, guardándote noche y día...

Que te ayude en todas las cosas, dándote Su mano para pasar esta prueba...

Que haga florecer de nuevo tus mejores proyectos, ideas e ilusiones...

Que la luz de la esperanza ilumine tu corazón...

Que tengas fuerzas suficientes para levantar tus alas con las que alzar el vuelo...

Que te toque con Su Paz, que te cubra con Su amor y puedas sentir Su presencia en estos momentos...

Que te instruya y te muestre el camino a seguir, ocupándose de ti constantemente...

Que te ame y sea como un hermano en este tiempo de angustia...

Que Su espíritu vaya delante de ti, haciendo seguro, fácil y triunfante este camino...

Que te lleve por el sendero de las flores de la paciencia…

Que siempre encuentres un arco iris después de una tormenta...

Que te regale una estrella joven y brillante, para que cada vez que el sol descanse, sea esa fiel luz, la que te acompañe...

Que ni la tristeza, ni la desilusión, ni la incertidumbre, te impidan sonreír...

Que te de perseverancia para sacar adelante esta situación a pesar de la fuerte oposición y retrocesos decepcionantes que puedas hallar en algún momento...

Que mantengas el optimismo, conserves el equilibrio y recompongas tus energías para seguir prosperando en tu fantástica obra personal y profesional...

God bless you!!!

sábado, 20 de septiembre de 2008

Babe, I'm back again...

En primer lugar, pedir disculpas por este paréntesis tan largo.

Un sinfín de cuestiones de índole personal y profesional, me han mantenido lejos de este rincón muy a mi pesar, pero, por cuanto este lugar implica en mi enfermedad, no podía venir simplemente a estar por estar, por lo que he preferido guardar silencio durante un tiempo.

Ahora ya puedo decir: "Babe, I'm back again... I tell you I'm back again... Babe, I'm here again... I tell you I'm here again... Where are you? ..."




sábado, 19 de abril de 2008

Capítulo XXIII de mi “libreta-diario”: PETICIONES y algo más

Mientras seguía leyendo a trancas y barrancas a Víktor Emil Frankl, las actividades del centro pasaron a transformarse en una angustiosa pasarela donde desfilaban una tras otra mis escasas e incompetentes habilidades sociales, lo que iba reforzando la profunda creencia de que soy un ser asocial.

Cada maniquí lucía mi último esperpento de creación surgido de cada sesión terapéutica, devolviéndome un atroz reflejo que sólo hacia seguir sintiéndome aún más torpe, secundario, nulo.

De nuevo, en otra mañana, el guión previsto marcaba PETICIONES. Se comenzó a hablar de la existencia de dos tipos de personas:

1.- Las que siempre piden.

2.- Las que no se atreven a decir que no.

Y cómo no, mi dorsal desde siempre era el número dos. Nunca supe decir no por miedo, por timidez, por no enfadar a los demás, por inseguridad, por complacer, lo que se materializó en ceñidos corsés de los que fui incapaz de desprenderme hasta tal extremo de arrojarme a las fauces de esta enfermedad.

Esas dinámicas relacionadas con la competencia social eran más una fuente de sufrimiento que de apoyo, por cuanto los bocetos garabateados en aquellas hojas exhibían mi más que nefasta colección de patrones sociales, contribuyendo a incrementar mi odio manifiesto a estar “tras aquellas horribles puertas”, a lo que era mi propia persona. ¡Qué duro acabar odiándose a uno mismo!

Sin embargo, diseñar tal sentimiento provenía más de un enorme jirón del pasado en mi atuendo, que de aquella tela de emociones mal hilvanadas en las sesiones.

Por desgracia, debo retrotraerme a la infancia, donde la palabra “no” vivía atenazada por complacer, por evitar enfrentamientos.

Ojalá hubiera tenido el valor suficiente para enhebrar la aguja con el “NO” aquel día y aquel otro, porque no tendría que cargar con este nauseabundo harapo que, desde entonces, me abrasa por completo.

Ojalá todo hubiera sido una horrible pesadilla de las que se esfuman al despertar y, como Cenicienta, disfrutase de un hermoso y pulcro vestido de gala.

Ojalá pudiese descoser aquella siniestra experiencia de mi interior con cada lágrima que me hace brotar, experiencia agazapada en mi oscuridad vital durante todos estos años, mientras silenciosamente ha ido desgastándome puntada a puntada.

Ojalá pudiese dejar de revivir lo que se esconde dentro de mí.

Ojalá pudiese dejar de sentirlo una vez más, y otra, y otra, porque no puedo soportar este manto fantasmal.

Ojalá pudiese dejar de ser un gigante con pies de barro.

Ojalá… ojalá… pudiese remendar esta gran quemadura de mi alma.



"Call you up in the middle of the night... Like a firefly without a light... You were there like a slow torch burning... I was a key that could use a little turning... So tired that I couldn't even sleep... So many secrets I couldn't keep... Promised myself I wouldn't weep... One more promise I couldn't keep... It seems no one can help me now... I'm in too deep... There's no way out... This time I have really led myself astray... Runaway train never going back... Wrong way on a one way track... Seems like I should be getting somewhere... Somehow I'm neither here no there... Can you help me remember how to smile... Make it somehow all seem worthwhile... How on earth did I get so jaded... Life's mystery seems so faded... I can go where no one else can go... I know what no one else knows... Here I am just drownin' in the rain... With a ticket for a runaway train... Everything is cut and dry... Day and night, earth and sky... Somehow I just don't believe it..." ("Runaway train" de Soul Asylum)